
PROJET DE GÉOPARK TAHAMÍ
Géologie · Culture · Communauté
1,5 milliard d'années d'histoire dans la Cordillère centrale de Colombie

SITE 4. CASCADE DE LA CHORRERA, EL LIMÓN .
EMPLACEMENT.
Il est situé près de la gare du même nom, qui se trouve à une extrémité du magnifique tunnel « La Quiebra » de l'ancien « Ferrocarril de Antioquia », « La Chorrera » qui mesure environ 400 mètres de haut.



MAISON TYPIQUE DE LA GARE EL LIMÓN, CISNEROS.
RESTAURANT EL RIEL.


INTERPRÉTATION GÉOLOGIQUE
Dans le ravin de La Chorrera se trouve un affleurement du batholite d'Antioquia, près de l'ancienne gare El Limón du chemin de fer d'Antioquia et dans le titre minier du projet Antioquia Gold Fig. 1. Il s'agit d'un site d'importance géologique dans le géoparc de Tahamí en raison aux minéralisations aurifères dans les veines typiques du batholite d'Antioqueño. 2023, Alzate Gutiérrez E, & Cubides Cetina E


Quebrada La Chorrera, faciès du batholite d'Antioqueño et
minéralisation associée au cisaillement Nus
Elizabeth Vanessa Alzate Gutiérrez a & Emmanuel Alejandro Cubides Cetina b
b Faculté des Mines, Université Nationale de Colombie, Medellín, Colombie evalzategu@unal.edu.co
une Faculté des Mines, Université Nationale de Colombie, Medellín, Colombie. eacubidesc@unal.edu.co
Reçu : 29 juin 2023
résumé
Sur ce site, deux faciès de batholites et des fractures de type stockwerk ont été identifiées. Le batholite antioquien est un corps géologique homogène composé principalement de tonalites-granodiorites, qui constituent environ 92 % de sa composition. Dans le ravin de La Chorrera, une minéralisation a été observée dans des veines avec une présence marquée de pyrite.



Les gorges de La Chorrera, la cascade El Limón - le tunnel de La Quebrada - les gares ferroviaires. Un voyage culturel
La Quebrada La Chorrera- la Cascada el Limón a une grande valeur culturelle, puisque sa visite comprend la visite des anciennes gares ferroviaires de la gare de Santiago à El Limón et la traversée de l'ancien tunnel de La Quiebra. Ce tunnel, le premier construit en Colombie, est important tant par sa contribution au développement économique de la région que par sa haute technologie d'ingénierie de l'époque. Voir la vidéo ci-dessous.
Histoire ferroviaire et nostalgie
À l’époque, les habitants de la région étaient profondément liés au réseau ferroviaire. Même si ce train n'existe plus, les histoires du passé et le désir de récupérer cette valeur perdue persistent dans la mémoire des gens.
Innovation locale
Aujourd'hui, les « moteurs à rouleaux » typiques circulent le long des anciennes voies ferrées. Grâce à la créativité des personnes qui ont combiné une voiture avec une moto, de nombreuses personnes peuvent se transporter et profiter de ce moyen de transport unique, revivant ainsi le passé. Voir la vidéo ci-dessous.


EL TÚNELDE LA QUIEBRA.
Histoire et nostalgie des chemins de fer
Autrefois, les habitants de la région étaient profondément liés au réseau ferroviaire. Bien que ce train n'existe plus, les récits du passé et le désir de retrouver ce patrimoine perdu demeurent vivaces dans les mémoires.
Innovation locale
Aujourd'hui, ces autorails emblématiques circulent sur les anciennes voies ferrées. Grâce à l'ingéniosité de ceux qui ont combiné une voiture et une moto, nombreux sont ceux qui peuvent désormais voyager et apprécier ce mode de transport unique, et faire un véritable voyage dans le temps. Voir la vidéo ci-dessous.

Le tunnel de Quiebra, entre la gare de Santiago dans la municipalité de Santo Domingo et la gare de Limón, municipalité de Cisneros.
Elle traverse des roches ignées plutoniques dans les entrailles du batholite d'Antioquia.

Túnel de La Quiebra
Autor: Mayor Mora, Alberto, 1945-
Por: Alberto Mayor Mora.
Con el túnel de La Quiebra, abierto en el ferrocarril de Antioquia en 1929, el país entró en la forma típicamente moderna de las construcciones civiles, el gigantismo, rasgo cultural distintivo por lo demás de la ya dominante civilización norteamericana. Por su extensión de 3.742 metros, por la remoción de cerca de 110.532 metros cúbicos de roca, por las 540.000 libras de dinamita empleada y, en fin, por los 7.540 barriles de cemento importado, consumidos en una obra que duró tres años, el túnel de La Quiebra superó en proporciones, esfuerzo humano invertido y movilización de recursos económicos a las obras ingenieriles pioneras de fines del siglo XIX, como el Puente de Occidente, réplica en madera del puente de Brooklyn, o como el muelle de Puerto Colombia, de dos kilómetros de extensión, asociados uno y otro al talento de los ingenieros José María Villa y Francisco Javier Cisneros.
Si en el primer cuarto de este siglo el problema de la región antioqueña era el desembotellamiento de su rica y pujante economía minera, cafetera e industrial, mediante unas vías de transporte rápidas y baratas hacia el río Magdalena, el mar Atlántico y el exterior, el problema de ese problema era la unificación ferroviaria de Medellín con Puerto Berrío, a la que se interponía la formidable barrera natural de La Quiebra, que había derrotado incluso al prestigioso Cisneros. Empecinados los antioqueños en buscar una solución propia a un problema propio, no fue casual que un arrojado estudiante de ingeniería de la Escuela de Minas presentase, en 1899, su tesis de grado sobre El Paso de La Quiebra en el Ferrocarril de Antioquia, donde con férrea lógica demostraba que de las tres soluciones técnicas disponibles en esa época, la del túnel era la más aconsejable.
La alternativa de un ferrocarril funicular de cremallera o la de un sistema de desarrollo por pendientes suaves, no solucionaban el problema sino que lo aplazaban en el tiempo hasta encontrar la solución definitiva, aparte de un mantenimiento técnico costosísimo y de elevada pericia ingenieril. En cambio, el túnel, si bien la alternativa económicamente más costosa, era la única que eliminaba el problema como problema al comunicar directa y definitivamente, en el menor tiempo posible y con menores costos, a Medellín y Antioquia con el mundo moderno. La tesis, como era de esperarse, fue rechazada por el jurado, que la estimó osada y utópica, aunque encontró un mentor entusiasta en el ingeniero Pedro Nel Ospina, quien estimando que justamente Antioquia necesitaba ese tipo de propuestas arriesgadas y valientes para salir de su atraso, empleó toda su influencia personal no sólo para revertir el veredicto, sino para hacerla publicar y distribuir oficialmente. Desde entonces el túnel empezó a estar asociado con el autor de la tesis, el joven Alejandro López.
Otra intervención del mismo Ospina, pero ya como presidente de Colombia entre 1922 y 1926, fue decisiva para que el proyecto pasara de ser una posibilidad a una realidad. En el marco del más amplio programa de obras públicas emprendido hasta entonces, aupado con los dineros de la indemnización de Panamá, se contrató la construcción del túnel con la firma canadiense, con sede en Nueva York, Frasser, Bracer & Co., a un costo de tres millones de dólares. De 1926 a 1929 la Frasser trajo y adaptó a Colombia los más modernos sistemas técnicos y organizativos en construcción de túneles, que comprendían el manejo y coordinación de docenas de ingenieros y técnicos extranjeros y de centenas de trabajadores e ingenieros colombianos; la instalación y empleo de una planta hidroeléctrica de mil kilovatios, además de motores Diesel de petróleo, el uso de taladros de aire comprimido así como maquinaria pesada para remosión de tierra e incluso locomotoras a petróleo crudo, que causaron admiración por su novedad; en fin, el uso de técnicas de sostenimiento y revestimiento del túnel con arco en concreto y muros laterales de piedra y cemento.
El 7 de agosto de 1929 el túnel de La Quiebra fue inaugurado oficialmente, llegando a ser con sus tres y medio kilómetros de largo, el segundo en América Latina y el séptimo en el mundo, confirmando desde entonces el gusto por las obras gigantes entre los regionales de Antioquia. El túnel siempre se vinculó más con el autor de la tesis que con la firma canadiense, quizá por su visión anticipatoria y planificadora que alcanzó niveles utópicos. Tan convencido estaba Alejandro López de haber acertado en el blanco con treinta años de anticipación, que su última voluntad fue hacerse enterrar en una de las entradas del túnel. Durante años y aún hasta hoy existe la tradición de que los maquinistas del Ferrocarril de Antioquia saluden la tumba de López con un pitazo, señalando con ello que un hombre que cree en el futuro de su nación nunca desaparecerá de la imaginación popular.
Fecha de publicación: viernes, 21 julio 2017
Fecha de última actualización: miércoles, 9 marzo 2022