Historia geológica del proyecto Geoparque Tahamí, Antioquia.
EL PRESENTE
Esta historia geológica no ha terminado y las fuerzas de la Tierra continúan actuando, produciendo sismos, deslizamientos e inundaciones, erosión, fenómenos que ahora se ven aumentados por el cambio climático.
Es fundamental que estemos conscientes de nuestro pasado geológico para poder prevenir y mitigar los riesgos en el presente y en el futuro.



Bienvenidos
En este proyecto de geoparque mundial de la UNESCO, se relatará una historia geológica que abarca más de 1500 millones de años hasta el presente.
Narra algunos capitulos de la historia de formación de la Cordillera Central de Colombia que incluye eventos como el metamorfismo, la acreción de terrenos geológicos y la subducción Cretácica y Jurásica que formaron el gran Batolito Antioqueño y el batolito de Segovia.

HISTORIA GEOLÓGICA
Este paisaje no solo cuenta historias del Cuaternario, del Cenozoico, del Mesozoico y del Paleozoico; también guarda la memoria del antiguo Proterozoico, cuando se consolidaron los cimientos más antiguos de nuestra Tierra.
Al oriente de las fallas de Palestina y Otú, en el Terreno Chibcha, afloran algunas de las rocas más antiguas de toda la región: el Gneis de San Lucas, cuya edad de cristalización ha sido datada por U–Pb en 1501 millones de años (Ordóñez et al., 2009), la más antigua, registrada hasta ahora en los Andes colombianos, según los autores. Esta roca fue posteriormente sometida a un evento de metamorfismo hace aproximadamente 1124 millones de años (Clavijo et al., 2008), también confirmado mediante datación U–Pb.
Estas rocas, testigos de los eventos orogénicos grenvillianos, constituyen evidencias de procesos geológicos que ocurrieron mucho antes de la formación de los Andes, cuando las montañas se elevaban en el antiguo supercontinente Rodinia. Posteriormente, durante el Jurásico, estas rocas fueron intruidas por cuerpos ígneos como el Batolito de Segovia, marcando una nueva etapa en la historia tectónica de la región.
Al oeste de las fallas de Palestina y Otú, en el Terreno Tahamí, se encuentran rocas que registran un complejo historial metamórfico. Estas rocas, metamorfoseadas durante el Triásico (hace aproximadamente 240 millones de años), tienen su origen en sedimentos depositados en un ambiente marino durante el Paleozoico Inferior, incluyendo calizas formadas mucho antes del ensamblaje del supercontinente Pangea.
Este antiguo basamento fue posteriormente intruido por rocas plutónicas, en particular por el gran Batolito Antioqueño, de edad Cretácica–Terciaria Inferior, que aflora ampliamente en esta región (Restrepo J.J. & Toussaint J.F., 1988; Toussaint J.F. & Restrepo J.J., 2020).
Todas estas rocas fueron luego deformadas y levantadas en la Orogénesis Andina.
Al ser expuestas en superficie fueron atacadas por la erosión formando el paisaje actual donde se observan tres grandes altiplanos separados por escarpes. Estos altiplanos tienen un relieve de colinas redondeadas y están cortados por profundos cañones, ARIAS A. 1995, Superficies de Erosión. El territorio del geoparque se encuentra en el Altiplano Inferior.
HISTORIA GEOLOGICA EN EL PROTEROZOICO.
En la parte oriental del proyecto, al oriente de la Falla de Palestina, en el l Terreno Chibcha, emergen las rocas más viejas del territorio: el Gneis de San Lucas, cuya edad supera los 1.000 millones de años (Cuadros et al., 2014). Estas rocas, formadas durante los eventos orogénicos grenvillianos, (vinculados a la conformación del supercontinente Rodinia ), son reliquias de un mundo anterior a los Andes, anterior ia los continentes tal como los conocemos hoy.
Por este territorio cruzan la Falla de Palestina (Feininger, 1970) y la Falla de Otú (Feininger, Barrero & Castro, 1972), que separan con firmeza los terrenos Tahamí y Chibcha, como una costura entre dos historias geológicas. También está la Falla de Cimitarra y otras más pequeñas, como cicatrices que narran la fuerza de los movimientos que alguna vez estremecieron la Tierra.
Las rocas más viejas del proyecto aparecen en la parte más oriental en la formación del Gneis de San Lucas.
El Gneis de San Lucas constituye el basamento metamórfico de la Serranía de San Lucas, ubicada al noreste de la Cordillera Central de Colombia. Esta unidad geológica se formó durante el Neoproterozoico, con edades de cristalización que superan los 1.000 millones de años, asociadas a los eventos orogénicos grenvillianos, vinculados a la conformación del supercontinente Rodinia (Cuadros et al., 2014).
Se compone principalmente de gneises de cuarzo y feldespato, con lentes de anfibolitas y mármoles (Bogotá & Aluja, 1981; Feininger et al., 1972), y representa los restos de un antiguo arco continental afectado por metamorfismo en condiciones de facies de anfibolita baja, con deformación dúctil (Rodríguez et al., 2014).
Este basamento fue posteriormente intruido por cuerpos ígneos de distintas edades:
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Carbonífero (Stock de Carmen)
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Pérmico (Gneis de Nechí y dioritas en Remedios)
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Jurásico Inferior (Batolito de Norosí)
(Leal–Mejía, 2011; Restrepo et al., 2011)
El contexto geotectónico del Gneis de San Lucas indica que se formó como parte de un cratón continental afectado por colisiones continentales profundas, que más tarde fue reactivado durante episodios tectónicos posteriores relacionados con la evolución andina (Restrepo & Toussaint, 2020).

VIDEOS SOBRE ROCAS IGNEAS COMO EL BATOLITO
VIDEOS SOBRE ROCAS METAMÓRFICAS

UNIDADES GEOLÓGICAS
Geológicamente la región del geoparque propuesto se encuentra en los límites de las unidades geológicas del Batolito Antioqueño y del basamento metamórfico que forman parte de la Cordillera Central.
En el limite oriental del Geoparque en los limites de Maceos, Caracoli y Puerto Berrio se puede observar la falla de Palestina una de las fallas mas importante en Colombia.
Yolombó, Cisneros, Santo Domingo y San Roque se encuentran en el Batolito Antioqueño. Esta región se caracteriza porque los ríos que cortan esta unidad geológica forman hermosas cascadas y charcos muy apetecidos por los turistas.
Los municipios de Yolombó (en parte), Amalfi, Maceo y Caracolí se encuentran en la formación geológica del basamento metamórfico que contiene mármoles. En esta unidad se encuentran paisajes kársticos como en el hermoso cañón del rio Alicante en Yolombó y Maceo y las cuevas del Nus en Caracolí.


CONTEXTO TECTÓNICO
El Terreno Tahamí abarca una gran parte de la Cordillera Central norte, con pequeños bloques presentes en el flanco occidental de la Cordillera Central sur.
Este terreno consiste principalmente en rocas metamórficas intruidas por plutones de edades del Triásico al Paleógeno y secuencias sedimentarias mesozoicas menores. Incluye esquistos verdes, esquistos de grafito-moscovita-cuarzo, cuarcitas, y mármoles, además de rocas de mayor grado como migmatitas y anfibolitas, y granulitas en áreas de alto grado (Restrepo & Toussaint, 1985; Rodríguez et al., 2005). Ortogneises sintectónicos, como los gneises Samaná, Abejorral, Naranjal y Palmitas, se dataron cerca de 240 Ma (Villagómez, 2010; Cochrane, 2013; Restrepo et al., 2011; Vinasco et al., 2006; Ibañez-Mejia et al., 2008).
Qué es un terreno Tectonoestratigráfico?
“Entidad geológica de extensión regional que se encuentra limitada por fallas y que está caracterizada por una historia geológica diferente a la historia geológica de las entidades contiguas”. (Berg et al., 1978; Coney et al., 1980; y otros).

UNIÓN DE LA GEOLOGÍA Y EL PATRIMONIO CULTURAL.
La geología única de esta región determina la geografía particular, el patrimonio cultural y el desarrollo económico del territorio.
Viajando a través de los sitios geológicos importantes, se descubre la perspectiva temporal de cientos de millones de años de formación geológica, deformación y erosión. También se descubre miles de años de presencia humana y explotación de recursos minerales.


LAS CASCADAS
Los saltos de agua naturales, constituyen uno de los elementos del paisaje que mejor unen el turismo y la geología.










